Espacios vacíos

que a veces necesitan un poco de sentimiento

#14

Abril24

A veces no puedo evitar que te aparezcas en mi cabeza y suspirar, extrañarte.
¿Sabés cómo me gustaría que estuvieras acá para compartir todas las cosas lindas que vienen pasando últimamente?

Los 21 tienen un sabor doble. Vos te fuiste un 21, y eso es un poco triste…

Pero… pero…

Alguien llegó un 21, y soy feliz. Sabelo :)

#12 – cute things people say

Febrero10

Estar hablando con alguien que te gusta, preguntarle “¿Pero qué te pasaba por la cabeza?” y que te responda “vos pasabas por la cabeza, nabo” es una de las cosas más tiernas que me han pasado en muchísimo tiempo.
=)
yay!

#11 – El salto

Enero26

Estoy al borde de un acantilado, a punto de saltar.

No, no es un grito de ayuda. No, no es una afirmación de instintos suicidas.

Es algo consciente, algo para lo cual vengo tomando carrera desde hace tanto tiempo que varias estaciones se transcurrieron. De donde soy no hay nieve, pero el frío del invierno se viene haciendo sentir a cada zancada.

Pero ya no más.

Veo las caras, las miradas, los ojos de la gente vitoreando, a gritos, abriéndome el paso, haciéndome llegar con más y más fuerzas hacia el borde.

En el medio hay quienes están intentando construirse un puente, otros quienes se cuelgan de mi cansado cuerpo, temiendo que los abandone; hay también quienes comenzaron a correr junto a mí, o que venían haciéndolo desde antes que yo empezara.

En medio de los gritos de aliento, de los silencios de consuelo y las miradas de indiferencia salgo campante hacia la luz, siento en la piel el leve ardor, picante, que proviene del sol que está saliendo al otro lado de la grieta.

El momento acumulado me llena de adrenalina, hace saltar las venas de mi cuello. Duele, todo cambio lo hace, pero nunca deja de haber una sonrisa iluminando mi cara. La mía, la de otros. Siempre una sonrisa da fuerzas para seguir.

Llega el instante, puedo sentirlo. He vuelto al comienzo.

Estoy al borde de un acantilado, a punto de saltar.

Siento la tensión enorme en los músculos de todo mi cuerpo y sin dudarlo, mientras miro a mi alrededor. Observo, en lo que parece una eternidad, las sonrisas y las emociones en la cara de quienes me acompañaron hasta allí, la incertidumbre y la emoción de la aventura de quienes están a punto de saltar conmigo y las miradas apagadas de aquellos que, indiferentemente, quedarán de ese lado.

Mis primeros instantes en el aire están plagados de silencio. Miro hacia el sol saliente, hacia el otro lado, lleno de misterios, de nuevos lugares, historias y mundos.

Una implacable ráfaga de viento se condensa sobre el cañón. Siento cómo va rasgando mis ropas, lacerando la piel, desprendiéndome violentamente de la carne que llevaba puesta.

Estoy a carne viva, ya sin piel. Duele, infinito, como todo cambio lo hace, y grito, grito para darme fuerzas, grito para darle fuerzas a los otros, grito por última vez en este disfraz. La tormenta de verano está quemando mi cuerpo, desprendiéndome de los músculos. La sangre brota para todos lados, forma una mezcla extraña, una lluvia de arena, ceniza, y sangre.

Mientras mis ojos se van derritiendo en el amanecer del nuevo día, mientras vuelo libremente en el aire, no puedo evitar que las lágrimas se arremolinen en la última visión que tendré como aquella versión de mí.

Miro mi mano y veo huesos, sólo huesos.

Estoy desnudo ante la vida, volando por los aires. Esta es mi forma más íntima, más minimal, más básica.

Estoy en mi centro, en mi motor. Dejaré que los otros se bañen en mi carne.

Siento al universo llamarme, siento el amanecer en mis huesos, desde adentro.

Veo, del otro lado, rostros sorprendidos que empiezan a vitorearme.

Y sonrío.

#10

Enero25

A veces planteo un rumbo que no sigo y sigo rumbos que no planteo.

Parte de las maravillosas sorpresas de la vida es no ser siempre feliz, no estar siempre en el lugar seguro. Cada tanto, mientras transitamos a ciegas, o a sabiendas, por senderos llenos de enredaderas que cobran vida y nos atan los pies, listas para hacernos caer de un tirón, encontramos repentinamente un lugar nuevo.

Estos trastabilles pueden doler, pero no son necesariamente malos.

Es luego de esos momentos de quiebre cuando hay que levantarse nuevamente, despojarse de los harapos arañados y desnudarse completamente ante las oportunidades que te rodean.

Sólo cuando te desnudes ante la vida, la vida te responderá abriendo puertas y ventanas por doquier hacia nuevos caminos que nunca jamás hubieras imaginado.

La carne es egoísta y peor aún, sabe lo que quiere. El ejercicio del día a día es arrancarse la superficialidad que nos rodea y no permitir que la piel y la carne dicten quién sos. El objetivo es deshacerse de todo y permitirnos quedar en nuestra forma más íntima, más minimal, más básica: destruir todo hasta que queden sólo tus huesos, tu sustento primario, esa cosa tan interna que no se ve, tan débil y delicada que puede quebrarse fácilmente.

Mostrale tus huesos al universo, tu centro, tu motor.

Y dejá que los otros se bañen ciegamente en tu carne mientras vos te levantás campante y empezás, paso a paso, a caminar por esta dulce maraña de caminos que llamamos ‘vida’.

God rest ye merry, gentlemen

Diciembre15

Está cerca, nuevamente, esa época a la que siempre hago referencia.

Es diciembre, se está terminando la época de facultad con parciales, recuperatorios, finales.

Y de repente, llega todo de una. Las fiestas, las vacaciones….

La nostalgia, el fin de un año más, el comienzo del siguiente.

Es una época tan linda para compartir, tan linda para irse adentro de uno y explorarse, dejarse ser, sentir una a una todas las cosas que te pasaron durante el año. Soñar con las cosas por venir, dejar ir fantasmas y abrazarse fuerte, perderse un poco en esa cosa que llamamos ‘uno’. Colgarse mirando las estrellas, sonriendo, compartiendo una que otra sonrisa con la gente que uno quiere….

=)

Así que si lees esto, si me conocés o no me conocés, no importa.

Sabé que hay alguien por acá, que también se cuelga mirando las estrellas, o fumando un cigarrillo en el balcón viendo a la gente pasar.

Felicidades, y a descansar un poco de esta vida ajetreada que llevamos.

Lluvia…

Noviembre19
Lluvia que mueve
lluvia que moja
lluvia que abraza
lluvia que limpia
lluvia que despierta
lluvia que calma
lluvia que acaricia
lluvia que abandona
lluvia que no perdona
lluvia que arrulla
lluvia que aleja
lluvia que añora
lluvia que silencia
lluvia que observa
lluvia que acongoja
lluvia que brilla
lluvia que tiñe
lluvia que confunde
lluvia que reúne
lluvia que compensa
lluvia que estremece
lluvia que intriga
lluvia que recuerda
lluvia que revela
lluvia que convulsiona
lluvia que incita
lluvia que despoja.
……………
………………

No te voy a hablar de finales, sino de principios

Noviembre18

Hace tan poco que todavía duele pensarlo, te perdí. Fue algo repentino, inoportuno e ineludible.

Hace unas semanas tuve un sueño: soñé que éramos “grandes”, venías a visitarme a mi casita en París y tomábamos un café a la hora del desayuno mientras nos poníamos al día (¿te acordás cómo decíamos que a los 30 y tantos íbamos a hacer eso todos los martes?). Estábamos ahí, sentados en una mesita de reja redonda, con nuestras tacitas y escones, un poquito de crema y pajaritos que volaban alrededor. Era primavera y comenzamos a charlar como si nada hubiese cambiado, como siempre fuimos vos y yo.

El sueño tomó un giro inesperado cuando noté algo extraño en tu mirada y caí en cuenta de que en realidad estaba soñando. Vos intentaste hablarme, apaciguar los monstruos que estaban a punto de salir a flor de piel. Yo tomé fuerzas de andá a saber dónde y te frené. Te miré directamente a los ojos y, de alguna manera, sonriendo, te dije que no iba a hablarte desde ese lugar. No iba a hablar de tu partida, del adiós que nunca te pude decir, de la tristeza.

No iba a hablar de finales, sino de principios.

Te comencé a contar sobre cómo seguían mis cosas, sobre cómo veía la situación como si de una nueva vida se tratase: me sentía como un recién nacido, gritando, llorando, pataleando sin saber por qué. Todo era nuevo, distinto, raro, extraño… y un sinfín de adjetivos que no llego a recordar por completo. Mi vista estaba nublada, ya no veía de la misma manera, no reconocía cosas que antes solía reconocer.

Y entretanto pataleaba, y gritaba, y lloraba.

También te dije que, como todo recién nacido, eso iba a pasar. De alguna manera iba a encontrar esa canción de cuna que me hiciera sonreír y eventualmente iba a crecer, quisiera o no. Iba a dar mis primeros pasos sin vos, y más allá de la nostalgia, habría una sonrisa en mi rostro al descubrir el mundo que tenga por delante. De caminar pasaría a correr, a aprender a  pensar sabiendo que ya no estás, que nuestro camino juntos fue hasta acá, y que de alguna forma tengo que valerme por mí mismo en el mar tormentoso que los grandes llaman “vida”.

Noté una leve sonrisa en tu rostro mientras te hablaba en estos términos, y una calidez infinita llenó mi alma. “Quiero que sepas que aunque todavía no sé cómo, sé que voy a estar bien”, te dije. Vos me diste un beso en la mano y yo te saludé. Finalmente, todo se desvaneció como suele hacerlo en los sueños, y me desperté.

Quiero que sepas, estés donde estés, que si soy quien soy el día de hoy, fue en gran parte gracias a vos, y que aunque la nostalgia me pueda, tengo la certeza de que desde los momentos más importantes hasta los más absurdos, vas a estar ahí, conmigo.

¿Por qué? te preguntarás.

Bueno, sencillamente porque estás acá, conmigo, en cada latido, en cada pucho que me fume, en cada día que me queda. Y desde acá, lo único que me queda es pensar en vos, mandarte todo el cariño y amor del mundo, abrazarte fuerte fuerte fuerte, y… dejarte ir.

Sé con todas las fuerzas de mi alma que nunca vas a dejar de robarme sonrisas.

Te quiero. Always.

Adentro está ese espacio vacío

Noviembre16

A veces una idea se forma, se arraiga. Otras veces, en cambio, la mente fluye incesantemente, de acá para allá, de un lado para el otro, sin un rumbo definido, sin una idea clara de qué es lo que quiere decir.

Es cierto que en cuantiosas oportunidades uno sencillamente no tiene nada para decir, o quizás tiene formas de decirlo que no necesariamente impliquen palabras. Creo que hace un tiempo, sin quererlo, perdí mi voz, esa voz plasmada en letras, en notas en un cuaderno, en entradas en un blog. O, quizás, mi voz fue una cosa más compartida, más vivida en el día a día y sencillamente no sentí que tuviera algo “digno” de escribir. Quizás también mi voz se fue tornando más y más melódica, canalizando aquellas cosas que me hacían recluirme a este lugar de otra manera, sintiéndolas más en la piel, en las vísceras, en las pestañas y los párpados cansados.

Quizás en este tiempo fui más Narciso que Goldmundo.

Aún así, está claro para mí que esto que hago acá es una parte que nunca va a desaparecer por completo. Es más, creo que es una parte que, latente, así como alguna vez traje a colación esa parte mía en “El que nunca duerme“, está esperando para salir, para seguir siendo tan parte mía como lo ha llegado a ser.

Es increíble como hay cosas que uno se rehúsa a dejar ir, cómo hace casi un año no escribo realmente, y sin embargo ante cada aviso en mi correo de que tengo que renovar el dominio, o el server gratuito que mantiene esta página me pongo nervioso y lo hago casi instantáneamente, por miedo a perder este espacio.

Y hablando de espacios, creo que nunca realmente expliqué el por qué del nombre del blog, aunque quizás sea bastante obvio. “Espacios Vacíos (que a veces necesitan un poco de sentimiento)”. Si soy sincero, es una frase que se me ocurrió jugando con el idioma inglés. Allá lejos cuando todavía pertenecía a la comunidad de blogspot, mi blog, Historias, tenia como sub-título, “Empty spaces that need some feeling”. Esto fue, en un comienzo, un juego de palabras que definía bien cómo me sentía yo respecto de escribir, de esta cosa de estar a la una de la mañana ante un teclado, haciendo catarsis, o tan sólo plasmando ideas que se convertirían en otras cosas, como SettingZilla. ¿Por qué juego de palabras? Porque la pronunciación en inglés de “filling” y “feeling” es casi la misma, la primera haciendo referencia al llenado de esos espacios vacíos y la segunda haciendo referencia a con qué planeaba llenarlos. Así que cuando se lee la frase original en inglés, debería leerse algo así como: “espacios vacíos que necesitan ser llenados de sentimientos”.

Ja, revisando este concepto me da gracia de cuán cierta es aún esa frase en mi vida. Es gracioso como la perspectiva, bueno…. pone las cosas en perspectiva (valga la tautología). En las aventuras que he vivido, ciertamente el mar de emociones encontradas que llevo dentro es uno de mis atributos más definitorios y, sin embargo, es raro encontrar alguien que realmente conozca (o se anime a conocer) esa parte mía. Siempre me enorgullecí de poder llorar ante una canción alegre, de que la vida me robe mil sonrisas sin saberlo, de poder sentir las cosas de una manera tan fuerte y tán íntima que muchas veces alguien pudiera, sin darse cuenta, dejar una marca a fuego vivo en mi corazón.

Así es que, como el título dice, muchas veces siento esos miles de espacios vacíos que me llenan, me abruman y me dan muchas ganas de abrazar fuerte, de aferrarme a las cosas que conozco y juntar fuerzas para dar el siguiente paso.

Y finalmente, para cerrar por hoy, y cerrar un poco esta idea medio vaga, puedo afirmarles esto: adentro está ese espacio vacío, que aún (y quizás siempre) busque llenarse de sentimientos.

Mío!

Mayo19

Ayer, volviendo desde la facultad en el bondi, me quedé dormido.

Casi siempre duermo esa casi-hora que demoro en volver desde la facultad a mi departamento. Es una mezcla de cansancio post-cursada, fiaca por haberme levantado temprano y el solcito que pega a través de las ventanas de vidrio.

No es extraño, tampoco, que ocasionalmente tenga un sueño mientras duermo en el colectivo. Digo, es normal, uno se duerme, y sueña. Y, aunque muchos sostienen que “soñamos” todas las noches, yo soy de los que creen que “soñar” es, justamente, despertarte y acordarte mínimamente de eso que soñaste.

¿O me van a decir que ustedes nunca tuvieron un sueño que los marcó tanto que se lo acuerdan hasta el día de hoy?.

En fin, tuve un sueño. Un sueño cálido, tierno, y lleno de emoción.

Soñé con tierras lejanas.

Un nuevo comienzo.

Y un nuevo final.

Una historia, que, aunque parezca egoísta, me voy a guardar para mí. Porque sí, a veces hago eso.

=)

#9

Abril27

….

Hay veces que una frase sencilla es todo lo que tengo” – dijiste, mientras tu mirada me llamaba al olvido.

“Hay veces que una frase sencilla es todo lo que se necesita” – contesté, inmóvil, mientras permití a tus recuerdos, tus penas y tus susurros invadirme.

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